Coordinador Gonzalo Núñez-Lagos Laborda. email: seo-sierradeguadarrama@seo.org Secretario Benjamín Berdiales Fraga.
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sábado, 31 de diciembre de 2011

DESPEDIMOS EL AÑO EN EL PARDO


El pasado jueves para despedir el año con una salida pajarera, Javier Ortega, Jesús Ramirez, nuestros amigos suecos Jan y Kerstin, mi hermano Esteban y yo nos dispusimos a pasar una fresca pero soleada mañana en el Monte de El Pardo disfrutando de nuestra pasión, las aves.


Fuimos directamente a observar el dormidero de buitres, a los que pudimos ver en sus aposentos desperezándose y a los pocos minutos nos obsequiaron con sus vuelos en masa, unos doscientos buitres levantaron de sus dormideros ofreciéndonos un precioso espectáculo.


La sorpresa fue que Jesús entre tanto leonado y negro detecto la presencia de un Aguililla calzada que se alejo con rapidez de nuestra vista.
Es la primera vez que la vemos en invierno en dicho monte.


También se vieron 4 adultos de Águila imperial y un inmaduro. Jan y Kerstin salieron encantados comentando entre ingles, sueco y algo de español: ¡oh , que guapa! cuando salían volando el buitre negro, los leonados y las imperiales.
También en el embalse repleto de gaviotas sombrias y reidoras, una veintena de tarros canelos, garzas reales y mucho cormoran. Se quisieron añadir a la lista, azor y gavilan, cernicalo vulgar, ratonero y mucho paser; pinzones, paridos, mosquiteros, gorriones molineros, zorzal charlo, palomas, etc.



En fin, misión cumplida vimos a la perfección la imperial (a Javi no se le escapa una) y nuestros amigos Jan y Kerstin seguro que se llevaron un excelente recuerdo de nuestra "reina de hombros blancos". Nos falto ver el rabilargo (especie endémica tambien), aunque se les oyo en la lejanía.
Para terminar disfrutamos con Jan y Kerstin de unas merecidas cervezas y con el convencimiento de haber pasado una muy agradable jornada de pajareo. Esperamos que cuando vuelvan otra vez repitamos salidas.


Que todo el mundo tenga un magnifico 2012.

domingo, 14 de noviembre de 2010

BUSCANDO REYEZUELOS POR EL PARDO

Ayer por la mañana (13/11/2010) nos acercamos Luis Cabrejas y el que escribe a dar una vuelta por el Monte del Pardo. A las 8:00 de la mañana salimos de la gasolinera (punto de encuentro) y nos dirigimos hacia el río Manzanares. La niebla lo cubria casi todo, y el fresco se hacía notar. A nuestro juicio, el díá podia haber empezado mejor, porque por no ver, hubo momentos en los que no se veian los árboles del otro lado del río. De todos modos, decidimos seguir, porque el campo también es bonito en malas condiciones de visibilidad.


Para empezar, un par de garcetas comunes pescando en el río. Una de ellas tenía pinta de ser un joven del año (inferior en tamaño y poco diestro en la caza). Un bando de grajillas sobrevoló rasante y ruidosamente, en sentido el embalse. Los ruiseñores bastardos, quiza confundidos por la niebla, no sólo se dejaon oir (lo habitual), sino que se asomaron para que los pudieramos contemplar. Mucho mosquitero común, con sus reclamos y cantos; algunos escribanos soteños, estorninos (parecíán negros, pero con la niebla...), palomas torcaces, bravías y zuritas, verdecillos; mucho petirrojo, y azulones (para lo habitual por la zona).

Garceta común (Egretta garzetta)

Cuando se levantó algo la niebla pudimos observar grupetos de cormoranes en trasiego hacia el embalse, algunas garcetas comunes, y los primeros bandos de gaviotas (reidoras y sombríás). Una garza real se paseaba por el río a pocos metros de nosotros, y otra sesteaba a lo lejos, sobre una encina. Escuchamos diferentes bocalizaciones del petirrojo, carbonero común, y escuchamos un par de zampullines chicos. Escuchamos y vimos al martín pescador, y fruto de la incursión por el pinar, vimos pico picapinos, agateador común, reyezuelo listado, mosquitero común, herrerillos común y capuchino, y carboneros común y garrapinos.
De vuelta por el soto, nos pasó un bando de picogordos, y vimos a los mirlos junto con zorzales charlos. Para terminar en esta zona, un gorrión común o moruno hembra se dejó ver fugazmente por entre las hojas amarillas de un álamo blanco.

Garza real (Ardea cinerea)

Nos dirigimos a la zona de El Faro, y nada más salir del coche, los primeros bandos de bisbita común que veo este otoño. Nos acompañarían durante el resto del día. Luis detectó pronto a la totovía; y mirando con el telescopio, pudimos ver aparte, verdecillos y un bisbita común. Localizamos un cernícalo vulgar macho posado sobre un chopo, junto a una paloma torcáz. Subiendo al alto nos cruzamos con un ave que podía tratarse de un colirrojo real macho, aunque no lo pudimos ver suficientemente bien para determinar la especie con exactitud. Un bandito de trigueros se tiró al retamar un poco más adelante, y los bandos de pinzones se movían por entre el encinar.
En el miradero tuvimos ocasión de ver, en vuelo bamboleante, un ejemplar solitario de avefría. Varios bandos de estorninos nos sobrevolaron; e intercalados, algún que otro grupillo de zorzales comunes o alirrojos. Un avecilla chiquitita nos pasó volando por entre las jaras y retamas; me resultó similar a un acentor común. Luis localizó un cernícalo vulgar posado a lo lejos, sobre una torre de luz. De nuevo probamos suerte en el pinar (el del Pardo/Mingorrubio) para ver si detectabamos a los reyezuelos sencillos, y aquí sí; y nos inflamos. Por lo menos cuatro ejemplares en un bando mixto de carbonero común, carbonero garrapinos, herrerillo capuchino, herrerillo común y reyezuelo listado. Otra ave que vimos, aunque no pudimos determinar específicamente con mucha precisión fue una posible curruca cabecinegra, con cola de rectrices marginales blancas, y de color grisaceo, y tamaño pequeño. Salimos del pinar y nos dirigimos hacia los coches.

Reyezuelo sencillo (Regulus regulus)

En el fondo de la vaguada nos esperaban los buitres, que a esas horas se encontraban, ya desperezados, volando del dormidero. Pudimos diferenciar con claridad ambas especies (unos 49 buitres leonados y 7 negros). Junto a ellos, un adulto de águila imperial. Al fondo, un ratonero sesteaba posado sobre una torre de luz, junto a un bando de torcaces.


Día esplendido en cuanto a la compañía, muy bueno en lo ornitológico, y peculiar en lo atmosférico. Habrá que repetir.


Nathan.

sábado, 21 de agosto de 2010

EL PARDO

Buitre negro (Aegypius monachus) Foto de Esteban Duran

Esta mañana nos hemos reunido a las ocho y media en El Pardo Luis Cabrejas, Javier Ortega, Esteban Durán, Nacho Velázquez, Nathan Socorro, Gonzalo Núñez-Lagos y Carlos Sánchez para observar aves Shocked y lo que se terciara. A decir verdad el balance lo podemos considerar satisfactorio teniendo en cuenta la época del año. La lista de especies detectadas (espero que complementéis esta sucinta crónica) han sido: jilguero, verderón, verdecillo, ruiseñor bastardo, cernícalo vulgar, buitres leonado y negro, agateador común, urraca, golondrinas común y dáurica, avión común, estornino negro, grajilla, polla de agua, palomas bravía y torcaz, mirlo común, pinzón vulgar, carbonero común, curruca capirotada, ánade azulón, alcaudón común, papamoscas cerrojillo, mito, ratonero común, gaviota sombría, tarro canelo, vencejo (común, según Javier Ortega), cigüeña negra, garceta común, abubilla, abejaruco, águila imperial, herrerillo capuchino, gorriones común y molinero, cotorra argentina, pico picapinos y rabilargo. Otras especies que creo que alguien más ha visto pero yo no han sido el somormujo lavanco, el carricero común, tal vez el águila calzada, el herrerillo común, el mosquitero musical y la oropéndola. De pelo gamo y jabalí.

Águila imperial (Aquila adalberti) Foto de Esteban Duran

Otras cosillas interesantes que vimos fueron un grupillo de ciervas con algún cervato, y un par de escarabajos peloteros con sendas pelotas de boñiga de caballo, preparados los bichos (o preparadas, porque creo que son las hembras las que hacen la bola) para dejar una puesta dentro de tan "acojedora cuna". La dáurica la vimos con una mariposa capturada en el pico, que tuvo ocasión de escapar de semejante muerte, pero, cual hombre, tropezó dos veces sobre la misma piedra; piedra que la llevó directamente al buche de la golondrina.


Especialmente significar el avistamiento de la cigüeña negra, primero en el embalse vadeando en la orilla y luego en vuelo sobre nuestras cabezas; así como las excelentes vistas regaladas por un adulto de águila imperial voceando.

Cigueña negra (Ciconia nigra) Foto de Luis

Yo no terminé mi día pajaril con las cervecitas. Lo mío es ya algo un poco enfermizo, pero, bendita enfermedad!! Me subí al miradero del restaurante del Faro. Estuve por allí un rato, y para mi sorpresa, los carboneros, mitos, herrerillos y compañía seguían bastante activos por entre las encinas. Tanto es así que dejé un poco de lado a mis añoradas rapaces, y me lie a ver avecillas durante un buen rato. Salieron, como especies nuevas en el día, la totovía (un grupete majo, con unos diez individuos); una curruca carrasqueña, que cazó y dio buena cuenta de una procesionaria (no la oruga sino la mariposa adulta) que debió encontrar un poco despistadilla, dados los hábitos nocturnos del insecto; un mosquitero papialbo; por lo menos un mosquitero, a mi parecer, musical, con todo el pecho y vientre blancos, pero con una ceja muy marcada, unas patitas rosadas paduscas, y un dorso y alas más bien pardos grisáceos sin rastros verde-amarillentos (tan típicos éstos del papialbo); escuché un par de mochuelos comunes maullando, que me hicieron centrar de nuevo mi atención al cielo, en busca de rapaces volando bajo (cuando los azores anidaban en el pinar, azor que pasaba por los chaparros de los estrígidos, azor que era recibido a grito limpio, sin importar la hora, por los mochuelos); posteriormente vi salir de su posadero diurno a un mochuelillo, que se adentró al encinar cerrado para proseguir con sus quehaceres. Por último, me despidió el picamaderos real (para evitar cachondeitos...) con su relincho; "hasta luego amigo" le podía haber respuesto. De rapaces, pude observar al macho de cernícalo vulgar volando por el retamar (me preocupa el no ver a la hembra, que últimamente no se asoma). También acudieron a la cita una parejita de culebreras, y se me olvidaba; dos calzadas; una más o menos lejillos (como la posible que vimos por la mañana), y otra incuestionable de morfo claro.
Finalizamos la jornada matinal a la sombra de unos árboles en Mingorrubio tomándonos unas cervezas frías gracias a la siempre generosidad y gentileza de Luis. Aquí, entre chascarrillos y chanzas, disponemos la organización de una próxima excursión a La Mancha húmeda ahora que está en marcha la migración activa de limícolas y otras acuáticas.

Carlos Sanchez y Nathan


martes, 18 de mayo de 2010

AVES NOCTURNAS EN EL PARDO

Buenas a todos:

El sábado 15/05/2010, después de la salida de la mañana, me entró el gusanillo de escuchar y ver las aves nocturnas del Pardo. Con ese fin me planté a las 9:45 pm en el soto del Manzanares.

La algarabía de las aves soteñas segía a esas horas. Ruiseñores, mirlos, estorninos, oropéndolas, carriceros, currucas, herrerillos y carboneros ponían la voz en las orillas del río. Las ranas y los sapos también se dejaban escuchar. A lo lejos se escuchaba al cuco, y entre las encinas y fresnos del talud del meandro, el relinchar de un pito real. Al acercarme al río pude ver volar al martinete y a un cernícalo, que picoteaba una presa que tenía entre sus garras.

Muy pronto se dejaron oir como unos golpecitos similares a los que daría una viga seca de madera al oscilar entre sus apoyos: el chotacabras pardo. Había bastantes por la zona, y se encontraban en continua comunicación. También comenzaron los autillos con su ulular aflautado a poner su nota característica a la orquesta; y tan pronto comenzó el primero, le siguieron los demás. Los mochuelos también entraron en escena, con su característico tuiii y con maullidos y gritos los individuos que entraban en alguna escaramuza.

Siguiendo por el camino de tierra me fijé en unas sombras que aparecían y desaparecían enfrente de mí. Saqué los prismáticos, y pronto aparecieron dos chotacabras pardos (los distinguí del chotacabras gris por el canto; no había luz suficiente para diferenciar colores fuera de blanco y negro). Por el río se veía al martinete en su ir y venir, y, a medida que pasaba el tiempo, se dejaban de escuchar las voces de las aves de hábitos más diurnos. A la vuelta del soto observé un mochuelo que salía del pino donde ululaba, y con este avistamiento descubrí lo útil que es pararse de vez en cuando, agacharse y mirar desde esta posición al horizonte. En zonas abiertas cualquier movimiento de aves en el aire se ve más claramente así que incorporado de pie. Como seguía con ganas de bichear, cogí el camino que sube del pueblo junto a la valla de la finca del Pardo. A medida que me alejaba del soto las voces se dispersaban y los mochuelos tomaban mayor protagonismo. Casi todo el sonido y la algarabía venía del encinar al otro lado de la valla; en el pinar sólo escuché con claridad un autillo y un mochuelo. Tambié, de cuando en cuando se escuchaba un sonido que resultaba similar al que hacen los chotacabras grises. Por curiosidad me acerqué a un chaparro que había dentro del pinar, de donde salía la voz de un individuo, y creo que no se trataba del ave en cuestión, sino de algún insecto similar a la cigarra (o una cigarra, que también emite su sonido por la noche).

Proseguí mi caminata y entré de lleno en el tramo rompepiernas que une la vaguada de la perrera con la puerta de acceso a la finca, por el que se cierra el paso de la carreterilla que sale del restaurante El Faro y va a parar el El Goloso. En una cuesta arriba... estampida!!! de pronto se formó un barullo de pezuñas chocando contra el suelo mezclado con una gritería estridente y gruñidos de todo tipo... Había topado con una familia de jabalíes, y éstos salieron escopetados dentro de la espesura del pinar. Alguno había oído antes, pero siempre al otro lado de la verja. Un rato después alcancé la cima de la loma donde se encuentra el acceso a la finca, y proseguí bajando por el camino asfaltado. A mi alrededor se escuchaban los chotacabras pardos y los mochuelos; también se oía de vez en cuando al autillo. En una parada de inspección, de nuevo agachado y mirando al horizonte, vi un chotacabras (lo más seguro es que fuera pardo) en su vuelo aparentemente indeciso y rasante; y poco después, muy brevemente, un ave que parecía algo más grande y rechoncha, con vuelo batido más o menos profundo, que no pude distinguir especie. No creo que fuera ni un autillo ni un mochuelo (parecía muy grande para ser uno, y el vuelo no era el típico). Los jabalíes seguían por la zona, y esta vez pude ver un par de ellos "claramente"; ellos también notaron mi presencia y cogieron las de villadiego por el fondo de una vaguadilla en el retamar. Por el sonido de las pezuñas me di cuenta que había bastantes más marranos que la pareja que vi.

Me acercaba al final de la jornada y echaba de menos al cárabo, que no había escuchado ni visto. Escuché con cierto asombro a un mirlo, cantando pasadas las doce de la noche. Raro a mi parecer este comportamiento, lo achaqué a que en el mundo de las aves también tiene que haber de todo, como en la viña del Señor. Finalizado el itinerario, ya en la parada del autobús, seguí con el "sonar" activado, y escuché al extrañado (como dirían los argentinos); un cárabo a lo lejos ululaba (creo que la voz procedía del pinar de detrás del pueblo). Más cercanos se encontraban los otros dos que escuché; estaban en el parque del pueblo, justo enfrente de mí. Antes de marchar, uno de ellos se dejó ver posado en la horquilla de un olmo iluminado por una farola y revoloteando por entre los árboles. De vuelta para casa me traje sueño y ganas de repetir, aparte de los recuerdos que deja la Naturaleza grabados en la memoria. Saludos.

Nathan.


P.D.: Las fotos no son del Pardo.

lunes, 23 de marzo de 2009

Esta mañana, en compañia de Mario Rodero y del amigo Sebastian, hemos podido ver en el monte de El Pardo la primera culebrera Circaetus gallicus, tambien se han visto milano real y negro, gavilan, azor, mochuelo, cernicalo vulgar y otra vez el ratonero oscuro (aunque lo mas seguro es que sea un morfo oscuro de Buteo buteo) y un adulto de imperial.
Mucha golondrina común, avión común y alguna dáurica.

Javier Ortega

Ratonero oscuro

Hace una semana, Javi y Mario observaron en El Pardo este curioso ratonero común Buteo buteo. Desde luego, buteos tan oscuros no suelen verse por el centro peninsular, y yo he visto muy pocos fuera de Madrid.

Hemos mandado las fotos a un foro, pero nadie ha aportado información suficiente que garantice que es un ratonero común, a pesar de que esta opción es la más plausible. Aquí van unas fotos del susodicho, tomadas por Mario Rodero.


Pese a no ser ningún experto en ratoneros, este ejemplar presenta una estructura en la cola, parte superior de las primarias internas y extensión del negro de las secundarias, que no cuadran del todo con Buteo buteo.