Coordinador Ángel Pérez Menchero. email: seo-sierradeguadarrama@seo.org Secretario Benjamín Berdiales Fraga.

jueves, 15 de febrero de 2018


 
 
Hola a todos.
 
El sábado, día 24 de febrero, llevaremos a cabo, con la colaboración del Ayuntamiento de El Escorial, una actividad de observación y escucha de rapaces nocturnas.
 
Comenzaremos a media tarde en El Escorial intentando localizar Mochuelos, la más diurna de las rapaces nocturnas, para dirigirnos, al caer la tarde, a Galapagar/Colmenarejo, para escuchar, y con suerte, avistar, al Búho real.
 
Las plazas son limitadas y se necesita inscripción previa en el correo electrónico del grupo (seo-sierradeguadarrama@seo.org). En caso de estar interesados, sería de ayuda que indicaseis si vais a quedaros a las dos actividades o sólo a una, y si disponéis de coche o no, para movernos entre los dos puntos y saber a cuánta gente se podría llevar.
 
¡Os esperamos!
 
 
 

Recordad que es una actividad al anochecer, durante el mes de febrero, y seguramente estemos un buen rato quietos, observando. Es importante ir suficientemente abrigado, especialmente en el caso de los más jóvenes.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Observación de aves en Valmayor. Diciembre 2017

Hola a todos.

El pasado día 6 de diciembre, aprovechando el día festivo, llevamos a cabo una de las actividades que teníamos pendientes con el Ayuntamiento de El Escorial. Por las fechas que eran, lo más razonable parecía una observación de acuáticas, ya que las invernantes ya deberían estar aquí. Elegimos el embalse de Valmayor, cercano a la localidad de El Escorial, y donde en los días anteriores se habían visto algunas cosas interesantes.

Quedamos a las diez y media de la mañana, en la entrada de la urbanización La Pizarrera. La mañana, sobre todo con los precedentes de días anteriores, prometía ser muy fría, pero pronto vimos que los cielos despejados nos iban a regalar una jornada muy agradable en lo meteorológico.

Por parte del grupo estuvimos cuatro personas (más dos niños). En cuanto a asistentes, una buena representación, con un total de 25 personas. Lamentablemente, quedaron fuera de la actividad otras 14 personas.

Bienvenida y pequeña introducción
Desde la entrada de la urbanización nos acercamos en coche al embalse. Aparcamos en la zona habilitada como entrada para pescadores, y allí mismo se dio la bienvenida y se hizo una pequeña introducción a lo que íbamos a intentar ver. Por el camino ya se habían empezado a ver algunas cosas, propias de la dehesa que nos rodeaba: urracas, rabilargos y algún milano real, pero los avistamientos se iban a multiplicar según nos acercábamos a la orilla del embalse. La falta de agua en éste es más que evidente. La orilla está muy lejos del camino, con una gran playa baldía entre medias. Mala cosa para intentar ver limícolas, pero algo iba a verse, seguro.


Primera toma de contacto
Lo primero que llamó la atención a la gente fueron algunos colirrojos tizón que buscaban su alimento por el suelo. Sus movimientos espasmódicos la verdad es que son muy llamativos, pero quizás la gran sorpresa del día fueron unas abubillas (al menos un par) que nos sobrevolaron varias veces. Junto con un bando de aviones roqueros (que ya habíamos localizado la semana pasada) fueron la gran sorpresa de la actividad.

Ya puestos en faena, lo más evidente en el agua fue la gran cantidad de gaviotas (reidoras y sombrías) que se veían. Alguno de los asistentes aprendió a diferenciar ambas especies y las distintas edades según el plumaje. Llamaron también la atención un par de cisnes vulgares, probablemente escapes, y, por supuesto, la estrella de la actividad: los tarros canelos. Conscientes de que se trata de una especie exótica invasora, pero, desde luego, de una gran belleza.

En las orillas pudimos ver lo poquito que había de limícolas: algunos andarríos chicos y grandes. No había más. Eso sí, compartían la orilla con lavanderas (blancas y, al menos, una cascadeña), y con algunos bisbitas, que parecían ser pratenses.

Una vez que hubimos peinado la zona todo lo que pudimos, nos dirigimos hacia un roquedo desde donde se tenía una visión más amplia de la parte central del embalse, así como de la presa, cerca de la cual se intuían grandes cantidades de gaviotas. Por el camino, nos detuvimos a contemplar un típico bando invernal de fringílidos, donde pudimos identificar, al menos verdecillos comunes y jilgueros europeos. Ya en el agua, a los tarros canelos les acompañaban una buena cantidad de cucharas y algunos azulones. En la orilla contraria se concentraban casi todas las fochas que vimos, así como alguna garza real, y desperdigados entre medias de todos éstos, varios somormujos lavancos y cormoranes grandes. Nos llamó también la atención encontrarnos con un pequeño grupo de silbones, y una pareja de ánsares comunes.


Observando el embalse
Según avanzaba la mañana y el sol iba calentando, las rapaces se decidieron a despegar. Los primeros que llamaron nuestra atención fueron los buitres, entre los que pudimos ver tanto leonados como negros, mezclados también con milanos reales. Rápidamente, todas las miradas se centraron en los recién llegados, y así pudimos distinguir también a algún ratonero y, como colofón, la mirada experta de Nacho descubrió en la lejanía un adulto de águila imperial. ¡Gran fin de fiesta!



Iba llegando ya la hora de comer, por lo que iniciamos el regreso hacia los coches. Por el camino, todavía pudimos pararnos a observar un grupo de huellas sobre la arena, que identificamos como de urraca y gaviota, según el patrón palmeado o no y la existencia de uña trasera.

Diferenciando huellas
Finalmente, a eso de la una y cuarto, dimos por finalizada la actividad, agradecimos su presencia a los asistentes, y nos volvimos para casa.

Gracias por vuestra compañía, grupo.
Lista de especies observadas:
Ánsar Común
Cisne Vulgar
Tarro Canelo
Ánade azulón
Cuchara Común
Silbón Europeo
Somormujo Lavanco
Cormorán Grande
Garza Real Ardea
Buitre Negro
Buitre Leonado
Águila Imperial Ibérica
Milano Real
Busardo Ratonero
Focha Común Fulica
Andarríos Chico
Andarríos Grande
Gaviota Reidora
Gaviota Sombría
Paloma Torcaz
Abubilla
Rabilargo Ibérico
Urraca Común
Corneja Negra
Avión Roquero
Colirrojo Tizón
Estornino Negro
Lavandera Blanca
Lavandera cascadeña
Bisbita Pratense
Jilguero Europeo
Serín Verdecillo

miércoles, 25 de octubre de 2017

Celebración Día de las Aves 2017

La importancia de la conservación de una avifauna abundante y diversa en nuestro entorno creo yo que está fuera de toda duda. Más allá del mero disfrute que pueden proporcionarnos con su simple presencia, lo que ha sido en muchas ocasiones la causa de que muchos de nosotros nos hayamos decidido a acercarnos a este maravilloso mundo, las aves cumplen una gran variedad de distintas funciones en nuestros ecosistemas, que las hacen imprescincibles en la Naturaleza. Así, de todos es sabido la importancia como insecticidas naturales de varios grupos de aves, como las golondrinas, la importantísima función como basureros de los buitres y córvidos, o la importancia como reguladores de las poblaciones de otras especies, que de otra manera llegarían a ser muy dañinas. Son menos conocidas, sin embargo, otras funciones igual de importantes, como dispersoras de semillas, polinizadoras de determinadas plantas, o incluso como vectores de determinadas enfermedades (tanto animales como vegetales). Es por eso que una población saludable de aves en una zona es, asimismo, síntoma de la buena salud del ecosistema.

A pesar de todo esto, las aves se siguen enfrentando, aún hoy en día, a multitud de agresiones que suponen una amenaza directa a su supervivencia, lo que, a su vez, redunda, como decía antes, en la propia salud del entorno. Quizás la más evidente de estas agresiones sea la caza indiscriminada; pero no sólo la ilegal, bien sea la caza de grandes rapaces o la captura de pequeños pájaros mediante redes o con paranys, sino también, en muchos casos, la legal, que se ceba, sobre todo en determinados países, sobre las aves en migración, aunque la disminución de sus poblaciones recomiende una especie de "parada biológica" en la caza de determinadas especies, que permita recuperar su población.

Sin embargo, con ser la más evidente, no es la caza el principal problema de las aves en estos tiempos: La reducción de sus fuentes de alimento, la destrucción de sus hábitats (por ocupación de espacios naturales o cambios en las prácticas agrícolas), la interferencia de las actividades humanas, la contaminación del ambiente, los tendidos eléctricos, y siempre el maldito veneno en el campo son algunos de los retos a los que se enfrentan las aves en cualquier tiempo y lugar, y que apunta a una tendencia, cuando menos preocupante, en la situación de sus poblaciones. 

Desde SEO-Sierra de Guadarrama tenemos el convencimiento de que la principal arma con la que contamos para intentar revertir esta situación es la educación. Educación en todos los ámbitos, tanto en niños como en adultos, y para todas las áreas de la vida, tanto personales, del día a día, como profesionales.

Para poder alcanzar estos objetivos, intentamos seguir dos caminos: el puramente divulgativo (charlas, exposiciones, rutas...) y el lúdico, más enfocado a niños (juegos, talleres...). Precisamente estas dos vías fueron el eje central de la celebración del día de las aves de este año, que compartimos con vosotros los días 30 de septiembre y 1 de octubre.

Comenzamos el sábado, día 30, en los jardines de la Casita del Príncipe, en El Escorial. Alrededor de una mesa informativa, desarrollamos varios talleres infantiles (pintacaras, construcción de móviles de aves, observación de egagrópilas y taller de dibujo libre), que fueron muy del gusto de los niños, sobre todo el de egagrópilas, siempre muy demandado por el gran interés que despierta.
Pintacaras
Taller de aves con CDs

Taller de egagrópilas
La jornada se completó con una ruta guiada por los jardines, en la que los asistentes pudieron comprobar la variada avifauna que puede haber en un parque urbano, y una sesión de anillamiento científico de aves, en la que se mostraron algunos de los medios de los que disponemos para estudiar la distribución, el comportamiento y la evolución de las poblaciones de las aves.

El domingo continuamos con la celebración, esta vez en compañía de los amigos del Centro de Educación Ambiental de La Pedriza, con los que compartimos una jornada de avistamientos de aves en los alrededores del Embalse de Santillana, en Manzanares del Real.

Comenzamos la mañana en el puente del cementerio de Manzanares, en la desembocadura del río Samburiel, y, a pesar de la poca cantidad de agua, pudimos disfrutar de las aves más habituales (gorriones comunes, cigüeñas blancas, gaviotas reidoras, alguna sombría...) otras menos habituales, y que causaron gran sensación (un martín pescador, varias garzas reales, los llamativos somormujos lavancos o algún zorzal charlo) y la gran sorpresa del día: un par de cigüeñas negras que, al parecer, iban bastante retrasadas en su migración...

Martín pescador

Cigüeña negra

La jornada continuó en la otra cola del embalse, en la zona de Soto del Real, donde, a la llegada, pudimos disfrutar de los pequeños pajarillos que alegran cada paseo por el campo (carboneros, tórtolas turcas, cogujadas, algunos mosquiteros musicales y papialbos y los omnipresentes papamoscas cerrojillos en paso). Al acercarnos a la orilla, se comenzaron a divisar las aves más asociadas al agua, como azulones, cucharas, garzas, garcetas (una de ellas grande), somormujos y cormoranes, además de un grupo de collalbas grises.

Se movían también por la orilla unos pocos limícolas, que llamaron mucho la atención entre los asistentes: andarríos chicos y grandes, archibebes claros, lavanderas blancas y cascadeñas, una avefría y un sorprendente ganso del Nilo.

La jornada terminó con el avistamiento de un grupo de gorriones chillones, que puso la nota exótica a una jornada que, a pesar de las malas perspectivas, por el tiempo y el bajo nivel del embalse, dejó un buen sabor de boca a todos los presentes.



¡Feliz día de las aves a todos! Esperamos volver a disfrutar de vuestra compañía el año que viene.


lunes, 25 de septiembre de 2017

Día de las Aves 2017

Hola a todos.

Como cada año, el primer fin de semana de octubre celebramos el Día Internacional de las Aves. En él, dentro de un ambiente básicamente festivo, reflexionamos sobre la situación actual de las poblaciones de aves en el mundo, nos planteamos los retos que suponen su cuidado y conservación, pero, sobre todo, aprovechamos para compartir con todos nuestra gran pasión: el disfrute del mundo de las aves en libertad.

Si quieres unirte a nosotros, te esperamos el sábado, como cada año, en los jardines de la Casita del Príncipe (El Escorial), donde podrás disfrutar de talleres, avistamiento de aves, juegos...

Además, este año, en colaboración con el CEA de La Pedriza, realizaremos una ruta guiada por los alrededores del embalse de Santillana, donde podremos disfrutar de las aves que se encuentran cubriendo sus rutas migratorias hacia el sur y de aquellas invernantes que vienen a pasar estos meses con nosotros.

¡Os esperamos!


martes, 13 de junio de 2017

Observación de mariposas y aves en Abantos

Os invitamos a una jornada de observación de mariposas, y naturaleza en general, con la colaboración del Arboreto Luis Ceballos y el Ayuntamiento de El Escorial.


sábado, 20 de mayo de 2017

Día de las aves migratorias. Ruta por Robledondo

El pasado sábado, 13 de mayo, con motivo de la conmemoración del día internacional de las aves migratorias, y en colaboración con el Ayuntamiento de El Escorial, organizamos una ruta guiada por los piornales entre el pueblo de Robledondo y el Cerro de la Cabeza. Nos acompañaron doce amigos, muchos de ellos ya habituales de nuestras actividades; por parte del grupo nos juntamos Nathan, con su pareja, Gonzalo, con su mujer y los dos retoños (que ya tiene mérito), Jesús y el que esto escribe.

Esta vez, la puntualidad de todos los asistentes fue exquisita, a pesar de lo poco indicado que estaba el lugar de encuentro, así que, a eso de las nueve y media de la mañana, y tras una muy cutre exposición, por mi parte, de los objetivos del día, comenzamos la caminata.

Comienza el día con energía

El día comenzó algo desapacible, con viento frío y el cielo nublado, pero como las previsiones apuntaban a que iría mejorando, comenzamos con ánimo. Todavía en el pueblo, nos vimos envueltos en la algarabía de gorriones comunes, aviones, golondrinas, palomas torcaces y estorninos.

Salimos del pueblo por el camino del cementerio, en dirección a La Solana, y entre los últimos restos del robledal que da nombre al pueblo comenzamos a ver los primeros invitados de honor: carbonero común, petirrojo, colirrojo tizón, la primera curruca (una mosquitera) o el primer escribano (un soteño), mientras sobre nuestras cabezas comenzaban a ciclear los buitres leonados.

Abajo, en el soto que oculta el arroyo de Robledondo, con mucha dificultad se conseguía ver otro tipo de avifauna: la fugaz oropéndola, una pareja de no menos fugaces perdices rojas, levantadas involuntariamente por nuestro grupo y alguna que otra tarabilla, luciendo espectacular sus colores nupciales, junto a los primeros alcaudones comunes, mientras el cuco comenzaba a repetir su monótona cantinela y las águilas calzadas hacían su aparición estelar.

De repente, y sin previo aviso, sobrevolando el valle y a la altura de nuestras cabezas, nos sobrepasó sin inmutarse un soberbio buitre negro, que acudía probablemente a alguna carroñada, ya que fue acompañado casi inmediatamente por un buen número de buitres leonados. ¡Qué visión! Desprevenidos y todo pudimos disfrutar a placer de la belleza de este impresionante animal.

Dejando atrás definitivamente los últimos restos de arbolado, nos internamos en terreno abierto, dominado en primera instancia por pastos ganaderos que iban cediendo el protagonismo al piornal según aumentábamos la altura y se reducía el uso ganadero del suelo. Comenzaba a aumentar la abundancia de aves típicas de matorral, y así conseguimos ver las primeras currucas carrasqueñas y tomilleras, una buena cantidad de tarabillas comunes, pardillos, cogujadas montesinas, collalbas rubias y alondras comunes. No dejábamos tampoco de mirar al suelo, donde a cada trecho nos encontrábamos con hermosos ejemplares de orugas de lepidóptero que no  lográbamos identificar.


Disfrutando de la caminata

Restos de un pasado ganadero

Iniciándonos en la entomología

Nos llamó también la atención un pequeño saltamontes, que a primera vista parecía un trozo de madera lleno de líquenes. Casi sin abdomen, aventuramos que quizás fuese un estado larvario. Aquí os lo dejo, por si queréis intentar identificarlo.


Curioso saltamontes

Cerca ya de la Cuerda del Ortigal decidimos tomarnos un respiro. Hicimos un alto en el camino junto a una pequeña manada de caballos que nos deleitaron con su hermosa figura y los galopes de los potros. El día, al contrario de lo que aseguraban las predicciones, fue cubriéndose por momentos y el viento fresco anunciaba unaa más que previsible lluvia que, afortunadamente, no llegó. Desde el roquedo donde descansábamos pudimos ver un más que apreciable paso de estorninos negros, un bandito de palomas domésticas, un cernícalo vulgar que buscaba su alimento, una pareja de chovas piquirrojas y, para los más afortunados, un gavilán que pasó fugazmente mientras nos preparábamos para la foto grupal.


Como en el salvaje oeste

Bonito paisaje

Una pausa para reponer fuerzas

Estupendo grupo

Repuestas la fuerzas, y con la preocupación por el empeoramiento del tiempo, nos dirigimos hacia el abrevadero que se encuentra en el camino que baja al Monte del Pinarejo, para rellenar las cantimploras y, en un guiño al buen hacer de Gonzalo, buscar algún anfibio. A partir de ahí, y con casi todos los objetivos cumplidos, emprendimos el camino de regreso. Desde el camino del pinar, en el bosque que le da nombre, pudimos oír los pinzones vulgares, carboneros garrapinos y agateadores comunes tan típicos de este entorno. y en otro tipo de entorno, concretamente debajo de una gran piedra levantada por Gonzalo, la gran sorpresa del día: un par de sapos corredores dormitaban junto a un grillo.


Sorpresa anfibia

La bajada hacia el pueblo, hecha casi toda campo a través, fuera de la pista que lleva a la carretera y atravesando fincas ganaderas, nos dejó ver alguna otra especie que se nos había escapado: jilguero común, triguero y ratonero común pusieron broche de oro a la jornada, así como una buena cantidad de polillas tigre, que dieron colorido a la parte final de la ruta.


A falta de fotos de aves...

Y así, alrededor de las dos de la tarde, dimos por finalizada la jornada, con la sensación de haber conseguido la mayoría de los objetivos propuestos.