El pasado sábado, 24 de octubre, realizamos, en colaboración con el Ayuntamiento de Torrelodones, una ruta de observación ornitológica por las laderas del Canto del Pico.
Nos reunimos 33 personas en una mañana que, afortunadamente, amaneció soleada y con una temperatura primaveral, lejos del viento que había soplado el día anterior y que habría dificultado mucho la observación de las aves.
Salimos de nuestro punto de reunión en el polideportivo de Torrelodones y muy pronto nos encontramos con lo que iba a ser una constante en toda la ruta: bandadas de rabilargos ibéricos volaban por encima de nosotros, muchos llevando en su pico olivas recogidas de unos árboles cercanos.
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| Rabilargo ibérico. Cortesía de Aitor |
Nos adentramos en el monte, a la sombra de los abundantes enebros, encinas y olivillas. Las encinas muy desmejoradas debido a la enfermedad de la seca, daban al paisaje un aspecto de tristeza.
Sin embargo, pronto comenzamos a escuchar los cantos de los habitantes del bosque. Los petirrojos no nos abandonaron en todo el camino, y los reyezuelos listados, aunque tardaron en verse, se oyeron desde el principio, así como algún herrerillo capuchino.
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| Petirrojo europeo. Cortesía de Aitor |
Según avanzábamos y nos adentrábamos en terreno más despejado, pudieron verse bien las palomas torcaces y los estorninos negros, haciendo estos últimos sus acrobacias y deleitándonos con sus variadísimos cantos.
Tras alguna indecisión acerca del camino a tomar, nos fuimos acercando a los roquedos donde cada fin de semana los escaladores practican su afición, compartiendo el espacio con especies típicas de estos espacios, como colirrojos tizones y roqueros solitarios, que pudimos observar en la lejanía, así como un inesperado alcaudón real.
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| Roquero solitario. Cortesía de Vicky |
La mañana avanzaba y el calor hacía que las rapaces fueran despertando. La primera en aparecer fue un bonito buitre negro, al que pronto se sumó un grupo de milanos reales, y después un pequeño bando de buitres leonados, moviéndose rápido en busca, posiblemente, de una buena carroña. Un solitario busardo ratonero cerró las observaciones de rapaces.
Ya en el camino de vuelta nos detuvimos a admirar el espectacular alcornoque que atesora esta ladera, y, tras rodear las charcas, esta vez completamente vacías, retrocedimos para contemplar el otro árbol singular que nos encontramos: un ejemplar de mesto que siempre despierta la curiosidad de los asistentes.
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| Alcornoque. Cortesía de Vicky. |
Y terminamos la ruta, no sin antes detenernos para poder ver, ahora sí, al esquivo y diminuto reyezuelo listado.
En total conseguimos ver u oír un total de 30 especies, pero lo mejor, sin duda, fue el ambiente de interés y participación de todo el grupo, que hizo posible una mañana muy agradable de pajareo.
Y no quiero terminar sin agradecer a los compañeros del grupo de SEO Sierra de Guadarrama que nos acompañaron y ayudaron, y fueron parte indispensable del éxito de la actividad.
Muchas gracias a todos los asistentes por vuestra presencia. Esperamos veros de nuevo en la siguiente salida.
| Gracias a todos, amigos |


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